Túneles de manglar en lancha y, del otro lado, una playa que se pierde de vista.
La Restinga es el cordón de arena y manglar que une las dos mitades de Margarita, y es Parque Nacional. El plan aquí no es tumbarse: es montarse en una lancha y meterse por los túneles de manglar, unos pasillos de agua verde donde las ramas se cierran por encima y el ruido desaparece.
Es la salida más distinta de la isla. No hay servicio de resort ni fila de restaurantes: hay lancha, manglar, silencio y una playa que se pierde de vista. Va bien con quien quiere ver algo más que la costa turística.
El motivo del viaje. El recorrido lo hacen los lancheros del parque desde el embarcadero.
Kilómetros de orilla abierta y tranquila al otro lado del manglar.
Aves y ostras entre las raíces: el lanchero va señalando lo que aparece.
Punta Arenas queda en la misma dirección: se pueden hacer los dos en un día largo.
La playa de La Restinga es abierta, muy extensa y de aguas tranquilas, con un suelo de conchas que se siente al caminar: aquí las sandalias no sobran. Hay poca sombra y pocos servicios, así que ven con agua, comida y protector. Como remate del paseo en lancha, es difícil de superar.
La Restinga está al oeste, a unos 50-60 minutos en carro desde la zona este de la isla, camino a Macanao. Se llega en vehículo o con traslado hasta el embarcadero, y de ahí en adelante todo es en lancha.
El paseo cambia por completo con la luz: con la de la mañana el agua del manglar se ve verde y el recorrido rinde el doble; a mediodía el sol aplana el color. Y no te vayas sin caminar la playa de conchas: casi todo el mundo se devuelve en la lancha sin bajarse, y ahí está la mitad buena del plan.
No hay dónde quedarse ni falta que haga. Lo que decide el día es la hora de la primera lancha, y esa cambia con la temporada. Pregúntanos el día antes y salimos con la hora ya resuelta.
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