Kilómetro y medio de arena dorada, quioscos y oleaje noble. La playa del día completo.
Guacuco es la playa a la que va el margariteño cuando quiere playa de verdad sin cruzar la isla. Kilómetro y medio de arena dorada, palmeras altas, quioscos con mesa y un oleaje moderado que rompe con nobleza: entra bien, no asusta, y da lo suficiente para que los muchachos se diviertan.
Es zona de día completo más que de dormir. No tiene la fama de las playas del norte ni la vida nocturna de Porlamar, y ahí está su gracia: se llena los fines de semana con familias de la isla y entre semana te la encuentras casi para ti.
Espacio de sobra para caminar la orilla completa de punta a punta, que es el mejor plan de la mañana.
Es una de las playas donde de verdad se juega. Si vas en grupo, lleva balón.
Mesa, sombra y pescado frente al mar, con el trato directo del que cocina.
La capital del estado queda cerca: casco colonial, museos y el Castillo Santa Rosa. Buen remate cuando baja el sol.
Arena dorada, ancha y firme, con oleaje moderado: suficiente para saltar olas, manejable para bañarse. Hay tramos con más movimiento y tramos calmados, así que vale la pena caminar un poco antes de plantar la sombrilla. La sombra natural es escasa a mediodía: lleva toldo o cae temprano.
Lo natural en Guacuco es comer en los quioscos de la propia playa, que es parte de la experiencia. Si quieres mesa y mantel, Pampatar queda a poca distancia:
Mariscos de autor; el mero con curry y coco es de esos platos que la gente vuelve a pedir.
Pulpo y ostras, con música en vivo los fines de semana.
Los quioscos abren según la temporada y el clima. Escríbenos antes de salir y te decimos cómo está el día.
Guacuco está en la costa este-sur, cerca de La Asunción, a un rato corto en carro desde Pampatar y la zona este. Se llega bien por carretera y hay dónde estacionar, pero no es zona para moverse a pie: ven en vehículo o con traslado, y aprovecha para encadenar la visita a La Asunción.
Ve un día entre semana y camina la orilla antes de plantar la sombrilla: el oleaje cambia de un tramo a otro y el sitio bueno se escoge con los pies. Almuerza en el quiosco donde veas cocinar, duerme la siesta que corresponde y, si quieres rematar, La Asunción está a un salto por la carretera del interior y todavía te da tiempo de verla con luz.
Guacuco es playa de día: no hay dónde dormir frente a la arena y tampoco te conviene. Desde Los Geranios, en Maneiro, llegas en un rato corto y vuelves a una zona con supermercado, restaurantes y el Sambil al lado.
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